—Cuéntame madre ¿Cómo se llamaba?
—Enki, hijo. Su nombre era Enki —su madre pareció sorprenderse por la facilidad con que su hijo recordaba las cosas— Enki, casi el primer gobernante de Uruk.
El niño dudaba. No era la primera vez que su madre le mentía, pero también era cierto que moría por escucharla. Alzó una mano en su dirección, para jalarle de la mano buscando que le contara aun más, pero se detuvo justo antes de hacerlo.
—Me iré a jugar al parque.
—Recuerda que muchas cosas se contaban de Enki. Era casi como un dios y de hecho se considera un gobernante-deidad.
—Estas hablando cosas que no son, madre.
—No hijo, verás. Yo digo lo que considero verdad, no lo que me dicen que lo es.
—Como sea, no puedes ignorar la historia madre. La ciencia... la ciencia es el futuro. Y el pasado nuestro referente.
—Hablas como un anciano. Toma tu coche y ve. A tu regreso conversaremos muchacho. Y recuerda que te amo.
—Bien madre. Regresaré temprano, lo prometo.
30 dic 2012
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